lunes, 13 de agosto de 2012

CONVOCATORIA


OCTUBRE 29,30 Y 31 DE 2012
 

“… hay una América todavía no descubierta, una América que escapó a los descendientes de Colón. Una América presente en centenares de hombres y mujeres que guardaron las antiguas costumbres y tradiciones, los viejos rituales propiciatorios, las ceremonias de agradecimiento: los tesoros de un conocimiento desarrollado desde hace miles de años en nuestras tierras. Se trata de un riquísimo patrimonio espiritual, que tiene el sello propio de nuestras geografías y la marca de nuestros abuelos ...”. (José Luis Mazón., 2004)


Ser herederos de un pensamiento ancestral que desconocemos, legítima el esfuerzo de transmitirlo a las nuevas generaciones, pues se convierte en un derecho conocer las herencias que nos pertenecen.

Es en este sentido que se plantea la realización del Primer Congreso Internacional de Pensamiento Ancestral y Agro ecología que permita establecer un dialogo entre los conocimientos que los pueblos ancestrales de América han desarrollado y conservado por largo tiempo acerca de las practicas de cultivo que no agreden la naturaleza y los conocimientos que aporta la academia y que se ha denominado Agroecología.

A través de este Congreso los participantes tendrán la oportunidad de incursionar en una lógica de pensamiento y de relación con la naturaleza  completamente diferente a la que  ha sido transmitida por los textos escolares oficiales de nuestro país, los cuales se basan en modelos del pensamiento occidental. Así mismo, será la ocasión para que interactúen estas dos lógicas de pensamiento y  encuentren afinidades, ya que ambas se plantean una relación armónica con la madre naturaleza.

JUSTIFICACION

El creciente deterioro de los ecosistemas debido al uso indebido de fertilizantes y agrotóxicos en la búsqueda de mayores rendimientos agrícolas  ha obligado a las entidades, instituciones y personas más sensibles a repensar la manera como la sociedad occidental actual se relaciona con la naturaleza.

Es un esfuerzo que ha dado sus frutos; pues ya se conocen experiencias exitosas en las que se alcanzan buenas producciones sin utilizar los agroquímicos que la famosa “revolución verde’ introdujo desde la década de los 60. Sin embargo aun estamos lejos de obtener la tecnología y la fuerza necesarias para generalizar una forma de producir y de relacionarse con la naturaleza que conserve la armonía y preserve el medio ambiente en beneficio tanto de los seres humanos como de la madre naturaleza;

En América aun tenemos la posibilidad de recurrir a la sabiduría milenaria de los pueblos que desde siempre han habitado este continente. Gracias a la estrategia de ocultarse en los sitios más remotos, logró sobrevivir una buena cantidad de pueblos[1] indígenas. Actualmente en Colombia existen aproximadamente 86, con una variedad de idiomas que llega a los 65, lo cual se convierte en una gran riqueza para el país en términos cualitativos. Aunque en términos cuantitativos podría verse irrelevante por su reducido número (posiblemente un poco más de un millón), la riqueza consiste en que estas poblaciones indígenas son depositarias de un sistema cognitivo que no sólo tiene la capacidad de ordenar y comprender el mundo sino que se erige como una filosofía propia, lo único propio que nos queda, un patrimonio cultural aún desconocido y muy poco valorado.

De los pueblos indígenas que en Colombia lograron preservar su cultura y mantener su unidad como pueblos sobresalen los de la Sierra Nevada de Santa Martha, donde habitan los Kogi, Los Wiwa y Los Ijka. Estos pueblos, como bien ellos mismos lo plantean, poseen un pensamiento universal:

“Nuestro pensamiento es universal, porque abarca cuanto existe es decir lo visible y lo invisible, los grandes misterios que encierra la naturaleza y que hasta ahora, el hombre no sabe, pues todo lo lleva a la química y a las ciencias, pero ignora que todas las cosas tienen su espíritu, inclusive las plantas, las piedras, todo esto conforma un pensamiento que va al universo, unido todo como un respiro, como un aliento. Este es un pensamiento que no lo he inventado yo, sino que tiene miles de años.”

La sabiduría que poseen estos pueblos milenarios es un rico patrimonio que se convierte en un aporte fundamental para los avances que se han logrado desde la academia en la agricultura, el Congreso busca facilitar este proceso.

Esto lo convierte en una gran oportunidad de introducir nuevos y milenarios conocimientos a los ya aportados por la agroecología.

OBJETIVO

El congreso busca establecer un dialogo de conocimientos entre los pueblos ancestrales y la academia para que, de común acuerdo, tracen objetivos y estrategias que deben ser apropiadas por los centros gubernamentales y organizaciones nacionales e internacionales que aun ven en nuestro país una gran reserva natural con diversidad de semillas y plantas útiles para un buen vivir.



[1] La denominación de pueblos es adoptada por los indígenas en tanto se quiere hacer alusión a su carácter autónomo en el sentido de tener sus autoridades propias, su propio sistema de gobierno y una relativa autosuficiencia económica.